Guadaña

Martes, 16 de febrero de 2016 | 6:11 pm

Por: L.M.

A la media noche, Joaquín se despertó abruptamente con el corazón acelerado.  Empapado en sudor y todavía confundido, permaneció un momento entre las sábanas tibias llevándose las manos a la cara, tratando de olvidar aquella horrible pesadilla. Pasados algunos minutos encendió el televisor para despejar su mente y tratar de conciliar nuevamente el sueño, sintonizó un canal cualquiera, estaban transmitiendo la repetición de las noticias que fluctuaban entre las finanzas, pandemias alarmantes, historias insólitas,  avances científicos, inseguridad cotidiana y corrupción (también cotidiana).

Pero una en particular llamo su atención, se trataba de una ternera que nació con dos cabezas, al sur del país. Pese a que estuvo viva solamente seis minutos, la noticia le dio la vuelta al mundo. Después de morir, su dueño decidió colocarla cerca de la plaza del municipio para que la gente pudiera verla.

El miedo que le había provocado aquel extraño sueño comenzó a desaparecer paulatinamente.  Una fotografía en su mesita de noche le hizo recordar a Lidia y mirando su retrato dibujó una leve sonrisa en su rostro al pensar que a la mañana siguiente estaría nuevamente con ella.

Joaquín que recién había cumplido los cuarenta, apagó el televisor y  tomó su última dosis de medicamentos del día.

-“Antes de dormir y con un vaso  grande de agua”.

Fueron las instrucciones del médico.

Apenas terminó de beber el último sorbo, notó que una gélida corriente de aire le rozaba los pies, le pareció ver con el rabillo del ojo una silueta oscura que se fundía con la oscuridad de la alcoba. Su respiración se volvió agitada y el terror volvió a invadirlo de golpe,  logró distinguir algo, un débil rayo de luz que provenía de la ventana dejó ver lo que parecía ser el filo de una guadaña. Un fuerte dolor en el pecho le hizo saber que esta vez estaba despierto.

 

 

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