Danzón dedicado para la mesa…

Martes, 22 de diciembre de 2015 | 12:56 pm

Juan Palacios Dávila

Durante algún tiempo, debo decirlo, creí en la llamada democracia participativa, era sumamente atractiva: referéndum, revocación de mandato, consultas, etc. Todo para que el gobernante no tuviera las manos sueltas y pudiera ejercer un poder omnímodo, esto en la época del partido hegemónico.

Una vez que se resquebrajó ese partido y comenzaron a llegar miembros de otras agrupaciones a los puestos de poder, fue obvio que el esquema de la democracia participativa no cuadraba con las nuevas realidades.

No porque no se pudiera aplicar a otros partidos, sino porque las circunstancias no eran las mismas.

Hoy, cuando después de quién sabe cuántos años de dormir el sueño de los justos, aparece una ley de participación ciudadana aprobada por el congreso estatal, así con minúsculas, no cabe duda que es una ley con dedicatoria personal, como antiguamente se dedicaban los danzones en las tertulias.

La revocación de mandato, que es el tema en cuestión, desde mi punto de vista, es una venganza de los partidos políticos que fueron borrados del mapa por los ciudadanos, pero, debido a que no hubo candidatos independientes a las diputaciones, se quedaron con el congreso y lo están usando para sus venganzas personales.

Así, no creo que haya quien dude que la revocación de mandato, si se llega a aplicar, sólo se tratará de utilizar en contra del gobernador, no de los alcaldes y, creo que ni siquiera está en las leyes, mucho menos a los diputados, faltaba más.

En fin, que los partidos políticos no han entendido que deben renovarse, que, como pasó en España, van de salida en su actual versión, que sí, darán unas últimas patadas de ahogado y harán leyes que impidan a otros gobernar, pero que su destino previsible es el basurero de la historia.

A menos que se reformen, lo cual no se ve probable.

Por hoy seguramente ganarán esta batalla, y se sentirán henchidos por ello, ya verán que en su apuesta de “más vale malo por conocido que bueno por conocer”, perderán en cuanto los ciudadanos entiendan también las nuevas reglas del juego y me refiero a los ciudadanos de a pie, no a los “expertos” esos que llevaron los diputados para avalar su ley. Algunos de esos expertos jamás han hecho nada en su vida que los capacite para ser considerados como tales, salvo leer uno que otro libro y repetirlo una y otra vez, hasta ser considerados unas eminencias en el tema, cheque sus carreras si no me cree.

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