Gobernar desde el Congreso

Martes, 19 de enero de 2016 | 2:22 pm

Juan Palacios Dávila

Manuel Camacho Solís, QEPD,  escribió, allá por los años 70 del siglo pasado en su libro “El futuro inmediato”, que el sistema político mexicano podía optar por diversas opciones, entre ellas la de ser inclusivo.

El en ese entonces  joven y brillante analista del Colegio de México, aseguraba que una opción para el PRI era una especie de simulación, esto de simulación lo digo yo,  según la cual se podía perder la presidencia de la República, pero no el Congreso y con ello maniatar al presidente en funciones y gobernar desde el legislativo.

Parece que los actuales hombres de paja del PRIAN en el Congreso local han sido instruidos en este sentido, es decir, ya que perdieron la gubernatura, pues van a gobernar desde el Congreso. Tanto así que hasta consideran que ellos, el legislativo, son el poder real, que a ellos los eligió el pueblo, pregúntenle si no a la manzanita, para gobernar.

Estos diputados olvidan oportunamente que para gobernar se elige un gobernador, ¡ups!, y no un diputado, que a los diputados se les elige para legislar, aunque ahora quieran legislar que las elecciones no valen y que, válgame la expresión, sólo sus chicharrones truenan en el estado, a pesar de que entre todos los diputados juntos no sumen el número de votos que obtuvo el hoy gobernador.

Independientemente de eso, ¿ustedes creen que los diputados locales tienen alcances para pensar por ellos mismos esto que está sucediendo?, la verdad yo no lo creo. Me parece que el PRIAN pudiera estar ensayando la forma en que se comportará en caso de que pierda la presidencia en el 2018.

Lo que también nos muestra esta farsa, porque no es comedia, es que los candidatos independientes deben preocuparse por generar una red de candidaturas independientes, destinadas a apoyarlos, en caso de ganar, desde el Congreso.

Porque, no vaya a ser, que en el 18 un independiente gane y luego se la quieran hacer de agua, ya lo estamos viendo aquí, en Nuevo León, que los diputados ahora se muestran como si fueran unos celosos guardianes de la “voluntad popular”, digo, aunque sé que ni ellos se creen tal cosa.

En fin, que ya veremos la batalla que está por venir y que pudiera acabar en la Suprema Corte de Justicia.

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